Xop (chopo)
El chopo es un árbol de ribera, de porte recto y hojas rómbicas o algo triangulares, verdes por ambas caras, cuyo nombre científico es Populus nigra. El nombre del género, Populus significa “pueblo” o “gente”, ya que los chopos eran los árboles que se plantaban en las plazas de los pueblos época romana, para que a su alrededor se celebraran las reuniones populares y los consejos de sabios (o sea, con funciones similares a las que motivaron más tarde aquí plantar olmos en las plazas junto a iglesias y ayuntamientos).
El chopo produce flores en racimos colgantes alargados, técnicamente llamados amentos. Los frutos poseen un penacho de pelos cuyo aspecto recuerda a la lana, y que les permiten flotar en el aire y dispersarse a gran distancia. No obstante, el chopo se expande a menudo a lo largo de los ríos mediante ramas y varetas que, al caer del árbol, son arrastradas por el agua, quedando enterradas en zonas de las mismas riberas a menor altitud, donde arraigan y dan lugar a nuevas plantas.
Una especie próxima aunque más escasa es el álamo (Populus alba), a veces llamado chopo blanco, con hojas parecidas pero de color verde oscuro en el haz y blanco en el envés, con el tronco de color plateado. Chopos y álamos, junto con diversas especies de sauces, constituyen la primera línea de vegetación ribereña de los ríos, mientras que los fresnos y olmos suelen situarse justo tras ellos, algo más alejados del agua.
Una tercera especie, el chopo temblón (Populus tremula), muy escaso, aparece puntualmente en algunas zonas ribereñas de montaña en el interior y norte de Castellón. Recibe este nombre porque las hojas tiemblan incluso con brisas muy ligeras. Además de esta última especie, tanto en las riberas como en jardines se han plantado a menudo chopos de origen americano y sus híbridos con los europeos; la mayoría tienen las hojas verdes por ambas caras, similares a las del chopo común, pero de mayor tamaño.
Los chopos han sido una de las principales fuentes de madera y combustible de nuestros pueblos. De hecho, en muchas zonas hay plantaciones en el entorno de ríos y humedales, de razas específicas para producción de madera o pasta de papel, a menudo híbridos como los ya citados. Pero en el pasado, para evitar cortarlos desde la base, los troncos se cortaban a cierta altura (2 o más metros desde el suelo), dando logar a árboles trasmochos, que en su parte superior emitían muchas ramas rectas y de aspecto homogéneo, óptimas para trabajos de carpintería, vigas de las casas, etc. En la zona donde se cortaban esas ramas, el tronco principal se engrosaba cada vez más, dando lugar a los llamados “chopos cabeceros”. En algunos lugares, como en la rambla de Ahíllas en La Yesa (Valencia), existen choperas cabeceras formadas por docenas de árboles de gran porte.
Esta es una de las especies con mayor representación de árboles monumentales en toda nuestra geografía. Hay que destacar que el árbol más alto de toda la Comunidad Valenciana es precisamente un chopo, que crece en el término municipal de Gaibiel (Castellón), y que alcanza los 44,7 m.
Los chopos forman parte de la toponimia (sobre todo dando nombre a muchas fuentes y manantiales) y se utilizaron a menudo con fines medicinales. Además de otros productos útiles, estos árboles albergan, sobre todo en su vejez, colonias de algunos de los hongos comestibles más apreciados, como la seta de ostra o la de chopo.

