Kirieleisón
La primera acepción en el diccionario de Kyrie eleison remite a la antigua oración de la liturgia cristiana cuya traducción del griego es «Señor, ten piedad» y que forma parte del ordinario o común de la misa. La segunda acepción se refiere a la denominación coloquial del canto de los entierros y oficios de difuntos. Cantarle a alguien el «kirieleisón» significa que ha fallecido o que está a punto de hacerlo. Morir en el medio rural tradicional ha tenido en ocasiones sus particularidades. La elevada mortalidad, sobre todo infantil, y los escasos medios derivaron en la utilización de ataúdes comunales como los empleados en Alpuente. Según algunas hipótesis las comarcas septentrionales registraban un elevado número de suicidios. El aislamiento y la dureza del trabajo en las masías podrían tener que ver con este fenómeno. Pero la celosa ocultación de los suicidios por las familias hace difícil el estudio. La preparación de un moribundo en la estricta religiosidad católica exigía el sacramento de la extremaunción (unción de los enfermos, después del Concilio Vaticano II) con el óleo de los enfermos, bendecido por el obispo en la misa crismal del Jueves Santo. Hasta 1957 las parroquias de la comarca de Requena y Utiel pertenecían a la diócesis de Cuenca, lo que dio origen al dicho popular «lejos está Cuenca para ir a por los óleos». Un ejemplo más de cómo la organización territorial institucional a veces penaliza las áreas rurales imponiendo largos desplazamientos.


