Jara, estepa (xara)
Las jaras son arbustos de tamaño medio o grande (algunas especies pueden llegar a dos metros de talla), con flores de cinco pétalos anchos y fácilmente caedizos, blancos o rosados, a veces con manchas oscuras en su base. Pertenecen al género botánico Cistus. Tanto en valenciano como en castellano, en las comarcas de frontera lingüística, reciben también el nombre de estepas.
En las tierras valencianas existen hasta diez especies de jaras, aunque solo suele aplicarse ese nombre popularmente a las que poseen más talla. La más abundante es la jara blanca (Cistus albidus), que, a pesar de su nombre, es de las pocas que poseen flores de color rosa; pero sus hojas son de tono verde grisáceo claro, lo que puede haber justificado su nombre común.
Aunque aquí crezcan sobre cualquier tipo de suelo, las jaras se hacen dominantes en el paisaje cuando los suelos son pobres en cal, como ocurre en los terrenos ricos en rodenos u otras rocas silíceas. Entonces son frecuentes jaras de gran porte y flor blanca como la de hoja de laurel (Cistus laurifolius), la jara cervuna (C. populifolius) o, más raramente, la jara real o pringosa (C. ladanifer), de la que se extraía en el pasado el ládano, resina que se usaba para producir perfumes y para diversos fines medicinales. Estas mismas especies ocupan grandes extensiones en el paisaje en la parte occidental de la Península Ibérica, donde dominan los afloramientos de rocas silíceas, ocupando sus jarales miles de hectáreas.
Las jaras han formado parte de la medicina tradicional, especialmente como antisépticos y cicatrizantes, pero también usadas en tisanas, como fortalecedores, para combatir los resfriados, etc. Sin embargo, la utilidad más notable de estas especies ha sido su empleo como combustible. Jaras, aliagas y brezos eran el componente fundamental de la «fornilla», leña fina de encendido rápido y alto poder calorífico, que además de usarse en los lares de las casas, fue muy apreciada durante siglos para alimentar los hornos de cerámica u otros donde hacía falta una cocción rápida. Hasta la sustitución de estos hornos por los eléctricos, ya a mediados del siglo xx, una de las fuentes económicas para muchas localidades valencianas, sobre todo del noroeste de Valencia y el interior de Castellón, era la recogida de fornilla para su posterior envío a los hornos de cerámica de provincias próximas, como Teruel.
En la base de las jaras, asociadas a estas, crecen numerosas especies de hongos, incluyendo algunas formas comestibles de níscalos. Durante el resto del año, a menudo se ven en la base de los troncos flores muy llamativas, amarillentas o rojizas, que corresponden a una planta que la parasita. Son plantas del género Cytinus, que poseen flores en forma de copa, y que antiguamente recibían el nombre de «jarricas de miel» debido a su acumulación de néctar, consumido como golosina infantil.
La jara, vocablo de origen árabe, da nombre a La Xara, pedanía de Dénia, y se piensa que el nombre en latín de su género botánico, Cistus —del griego kísthos y el latín cisthos— habría dado origen a los de Cheste y Gestalgar.


