Toponimia
La toponimia es la rama del conocimiento que trata sobre los nombres de los lugares y elementos físicos, como por ejemplo las partidas, los parajes, los núcleos habitados (ciudades, pueblos, aldeas, masías, …), los corrales, etc.
Las referencias toponímicas que conocemos han llegado a nosotros a través de dos medios. Por un lado, las cartografías, libros y, por otro lado, en cuanto a la toponimia a escala más local, nos ha llegado principalmente a través de la transmisión oral. Es por tanto vital reconocer el valor de la toponimia como una parte del patrimonio cultural inmaterial.
Según Borges, un topónimo es un acto de creación, algo que alguien nombró alguna vez por primera vez. Es un enfoque un tanto poético, pero también un hecho real: en algún momento alguien debió poner nombre a un elemento, y este nombre se extendió y perduró.
Por otra parte, podemos considerar el valor de los tantos y tantos nombres transmitidos durante generaciones, y reflexionar sobre el hecho de que nunca deberíamos olvidar cómo llamaban a los lugares nuestros ancestros. Nuestros padres, abuelos y otros antepasados hacían un uso del territorio diferente al actual, lo transitaban principalmente a pie, y su conocimiento de este era muy localizado y detallado. Como además no había medios de comunicación como los teléfonos, era necesario nombrar bien y al detalle cada zona, para ubicarse y poder localizarse entre ellos. Curiosamente en la actualidad podemos ubicar países y regiones remotas, pero apenas conocemos nuestro entorno, y con frecuencia ignoramos la toponimia de este.
Recuperar la toponimia tradicional supone un gran esfuerzo, pues requiere primero reconocer bien el territorio, luego revisar todas las cartografías existentes, y por último preguntar muchísimo a las personas locales. Hoy en día esto último es el gran problema, porque apenas quedan personas mayores que conozcan bien los topónimos, y parte de ellas no pueden acompañar al campo en el imprescindible reconocimiento, con la complejidad de ubicar, pues además el monte está muy abandonado y modificado.
Una dificultad habitual a la hora de trabajar con la toponimia es su normalización, que hace referencia a la forma correcta de escribir el topónimo, pues aparte de las frecuentes variaciones fonéticas que hacen las distintas personas, habría que aplicar las normas de cada lengua (castellano, valenciano). O también de las variantes dialectales, como puede ser el caso del “churro”, variante hablada en varias comarcas de la Comunidad Valenciana (Alto Palancia, Alto Mijares, La Serranía, Rincón de Ademuz), así como en otras comarcas de la provincia de Teruel.

